El Dicho de la Desconfiada.

“DEJA DE PEDIRME QUE CONFÍE EN TÍ. AÚN ESTOY TOSIENDO DESDE LA ÚLTIMA VEZ QUE INTENTASTE AHOGARME EN LA PSICINA CON TUS AGUADILLAS, PENDEJO. ¡Y DEJA YA DE REÍRTE, WEY!”

 

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